La más mítica de las salas madrileñas acaba de cumplir 30 años. Mucho ha llovido desde aquel 19 de octubre de 1979. Para darse cuenta sólo basta observar el panorama social y ambiente nocturno actuales. Tres décadas en las que se ha pasado de la cultura de la apertura y rebeldía propias de la Transición a la actual prohibida cultura del botellón.
Treinta años no son suficientes para hacer callar al eco de la gran Movida Madrileña, que resuena especialmente dentro de los muros de esta sala. Su grandeza reside no tanto en su tamaño, sino en ser uno de los locales que dio impulso a la Movida y en tener el honor de ser la única sala de música en vivo que lleva abierta tanto tiempo.
Desde su ubicación en pleno centro de Madrid (con un nombre como el suyo no podría ser otro lugar), El Sol no ha dejado de brillar adaptándose a los nuevos tiempos que corren. Cuna de la Movida Madrileña, a día de hoy continúa siendo un eje importante de la modernidad y gran lanzadera para muchos nuevos artistas.
Antonio Gastón, un arquitecto enamorado de la música y el arte, fue el artífice de esta pequeña sala que acogió en su inauguración al concierto de una de las más conocidas bandas de La Movida, Nacha Pop, que en aquel 1979 estaba aún despegando. El Sol vio nacer y crecer a otros grupos tan representativos como La Unión, Radio Futura y Alaska y los Pegamoides. Han transcurrido tres décadas en las que el ‘escenario solar’ ha acumulado más de 7.000 conciertos de estrellas como The Strokes, Astrud, Alanis Morissette, Moby, Nacho Vegas o Dover.
A pesar del paso del tiempo, el aspecto de la sala apenas se ha visto transformado (Vídeo 5:41). En su angosta entrada aún hoy se agolpan los vendedores de bocadillos, mientras las prostitutas de la cercana Montera pasean por sus alrededores. Todavía quedan algunos que permanecen fieles al espíritu de El Sol, sin embargo, la media de edad de sus visitantes se sitúa ahora en torno a los 25-27 años, mientras que los nostálgicos quedan relegados a una minoría.
En tres décadas, El Sol ha vivido en su carnes todas las transformaciones de la escena musical más independiente, por lo que afirmar que la sala se ha quedado anclada en La Movida es un laxo error. Nada más lejos de la realidad, pues El Sol fue clave en la explosión indie nacional de los 90. El paso por allí de grupos como Australian Blonde o La Buena Vida dan buena cuenta de ello.
El Sol no es nada supersticioso, por eso hizo caso omiso de esa creencia popular de que adelantar la celebración de un cumpleaños antes de tiempo trae mala suerte. De esta manera, el pasado mes de enero decidió festejar su 30 aniversario por todo lo alto contando para ello con figuras como Josh Rouse, Josele Santiago o La Habitación Roja entre otros.
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La Sala Sol no será la sala más espectacular y grande de Madrid, sin embargo, lleva 30 años haciendo mágicas las noches de los gatos y conformando la historia musical y cultural de nuestro país.





